Aquí está mi palabra, su oscuro verbo
han venido a nombrar la tarde y sus paisajes,
como el hombre ante el dios que creó
a su imagen y semejanza;
así mi angustiado signo ha de dar nombre
a las cosas de este mundo que se agrieta
y, luminoso, hunde la obsidiana
en su decadente carne
No hay comentarios:
Publicar un comentario