28 feb 2020

¿Dónde posar la mano, dónde el cuerpo
cuando ha caído todo, derruido, ceniza, polvo?
¿Dónde guarecer el alma, en qué rescoldo,
bajo qué techo? Ya todo páramo es desierto,

cada manantial, áspera roca; todo lago, hondo
vertedero; ya es naufragio seguro cada puerto.
Se fracturó la luz en su talón, todo es incierto:
el mínimo destello es hoja, es filo, acero romo.

Si toda partida es luto, cada llegada, corte.
Si toda carne y beso, es deseo que se avinagra
oscuro sobre la mesa, todo encuentro es llaga

abierta a la gangrena. si todo es semilla de muerte,
todo fruto sea sinónimo de hambre. Que valga
esta palabra en el silencio, mi simiente.

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