29 feb 2020

He soñado que siembro un árbol,
que me arrullo a su sombra cuando crece,
que el filo de un hacha que me pertenece
hiende su tallo, hasta trozarlo;
sueño el agua clara de un arroyo
que apenas tocarlo, se contamina con mi tristeza,
sueño que caigo por un camino
a oscuras, en una montaña que jamás he visto,
y en esa caída alcanzo a recordar
el árbol de otro sueño, el liquen de otro arroyo,
los peces que agonizan en su lecho,
la hora confusa en que un hacha
que me es ajena, hiende mi carne,
reduce a astilla el hueso, hasta trozarme


vuelvo a caer, entonces, a santificar
con sangre cada roca que halle a mi paso,
a recordar la canción del sueño,
a llenarme de musgo y hierbarajos

No hay comentarios: