17 feb 2020

por naufragar gustoso en la saliva
de tu boca, por conocer la llama
de tu vientre, por recorrer tu cama
noche a noche: madera recia y viva,

en cada ocaso y cada aurora altiva;
por pretender tu nombre en brama,
por aprehender tu voz de tierra llana,
por deshojar la flor de mi cautiva

sangre y su paciencia, por salmodiar
en el desierto, en soledad, el beso
tuyo, por el lago azul de tu mirar,

por la fiebre compartida, el embeleso
al sostener tu mano, el respirar,
por fin al lado tuyo, porque te pienso

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