17 feb 2020

Ceniza en la frente y una caguama en las manos


Nos reímos. Tímidamente, temblorosos, nos reímos. La risa de quien trasgrede por vez primera el tabú. La primera desobediencia al padre. La primera vez que manoseas a tu novia en un rincón de la iglesia después de haber sido un comprometido monaguillo. Muertos de miedo, reímos. Excitados.
Ya ni me acuerdo cómo se llamaba el pinche congal. Sólo que estaba en la segunda planta, que casi todos éramos menores, y que era miércoles de ceniza. Era pensar en ello, que estábamos quebrantando el día de ayuno, y sentirse cabrones. Los más chingones del barrio. Porque ni los más chingones rompían ciertas reglas, y ahí estábamos nosotros, con nuestra desordenada adolescencia, un montón de morritos desmadrosos dispuestos a romperle la madre a un juramento que se antojaba milenario. Y lo íbamos a romper, lo estábamos rompiendo.
Cubetazos de cerveza y felicidad de mirar a las muchachas en poca ropa. Hasta que llegó la tira.
Todos a correr, ¿pero a dónde, carnalito? El gavilán no supo ni cómo se terminó la cerveza que le pareción tan amarga, y el tripas tratando de lanzarse a la calle por la ventana.
A todos los treparon a la patrulla. Órale pinches morros calenturientos, orita se van a enfriar! gritó don Policía más muerto de la risa que encabronado. Seguro le iba a contar a su mujer cuando llegar a casa. O a su querida, pinches polis.
A mi ni me pelaron. Ni al chino. Pinta de rucos, nomás nos cachearon.
y ustedes qué, culeros? Nel, nada, esto se puso aburrido. Cómo los soltaron? Bien curado, wey, ni te imaginas. Nel somos bien pencos pa imaginar como se bajaron por los chescos con el poli. Tu hermana nos vino a rescatar, cual robinjud sin calzones, de los pretorianos mordelones. Gesto hosco, con mi sister no te metas si no quieres estrenar dientes ese. Oh pues, te llevas y ya estás chillando, pues tu compa que sacó su credencial de la universidad, y les echo un rollote; a último nos pidieron cien varos y nos dejaron a media avenida. ¿Qué, las otras pa amanecerla? No mames, nos van a mirar gacho. Pos ya dios que nos perdone. De qué se ríen cabrones? No ves wey? no nos llevó la poli porque traemos nuestra cenicita, nos salvó chuchito. Carcajadota grupal. 'ches vatos, por culpa de ustedes me voy a ir al infierno. Ya vamos por esas guamas, no? A ver si todavia nos abre la doña.

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