20 nov 2022

yo fui en la calle un animal
desorientado
aulliambriento
apedreado por niños crueles
yo era un animal sin calle
ni refugio
en el que caerme vivo

 de hablar, ya no le hablo
ni a la sombra dormida en el espejo
ni al murmullo del agua en el ahogo
ni le cruzo palabra al mediodía
cuando la luz me saja el lomo, despiadada

hablar, lo que se dice hablar,
ya no lo hago
tendido en mi rincón de angustias,
hurgando el palabraje
y sus entuertos, ensimismado, sordo:
ya no sé cómo se da el saludo
o la declaratoria de los odios
cuando el oleaje se me viene encima
aunque el mar esté allá lejos
soñando que lo sueñan niños huérfanos
que buscan sus orillas en la arena
y al cabo de unas horas se marchan festivos
a buscar frutos extraños en tierras altas

hablar lo que se dice hablar, tender palabras
sobre el tejado del silencio
para apaciguar fantasmas
ya no lo hago
me he puesto neciamente
a mirar nubes, muchachas o algún perro
ya solo me mascullo pesadumbres
hacia adentro, como si no fuera conmigo
el verano y el estiaje
como si aquí en el pecho se guardara
tal vez algún secreto
o un espanto
y he arrojado la llave
a las oscuras carnes del silencio

 así que esto es tu ausencia
este maullar de silencios en la noche
la estampida de palabras aún no dichas
en la hora más fría de la madrugada
esto, que llueva y no se seque la ropa
colgada al sol de mi tristeza
que se me caigan de la mano eclipses,
supernovas, brisas sin mar
así que esto es quedarse hueco
a solas con el boquete de tu palabra en el aire
me dije y quise tornear el humo
asir el ruido de las vacas arrastradas
por el río, el siseo de las nauyacas
por la crecida hierba de septiembre
así que esto es así
cuando se le tuercen articulaciones
al deseo, morir sin ganas de quedarse
en casa alguna ni de volver
a anclar en puerto, por cálido o lejano
que nos sea inútilmente prometido
así que esto era
tener la lluvia adentro
como un bicho que se aloja entre la carne
y desde el fondo sin prisa la devora
y no hay dolor
solo la angustia
la desazón en el pulso y el latido
querer volverse loco
y no atreverse ni a mirar a los ojos
a la locura
así que esto es, esta grisura
esta nublazón sin correntales
ni cedros incendiados por el rayo
y me salí a llorar encima del follaje

 el amor llega
dicen
inesperado
con su equipaje
rebosante de promesas
se adueña de la casa
de los caminos que llevan
a la desolación al desenfreno
o al trabajo
todo lo abarca el amor
niño de pecho
centro del mundo
niño mimado
su beso es devastador
pero hermoso
es araña hambrienta
que nos devorará
en cualquier momento

quebrada la vértebra vital
quedaremos colgando
en la madeja del deseo
ya sin los asideros
del desenfreno
o la solitaria desesperación
miraremos al amor partir
y partir en dos
nuestra palabra

detrás suyo
quedará la ceniza
ruinas, polvo
los restos de un cuerpo
que alojó al amor
niño de pecho
centro del mundo
niño mimado

así que la casa
crece entre la hierba
rodeada de serpientes
en sus rincones más tristes
fundan ciudades las termitas
el techo pertenece
a los caradeniño y las arañas
las cerraduras hace tiempo
están desvencijadas
y no hay luz que holle
la tosca oscuridad de las tormentas
aquí todo parece ir a lomos
del más necio de los abandonos
pero es mi única defensa
solo me falta un cartel que rece
yo ya no vivo aquí

 hay días en que no tengo
para decir más que palabras
las mismas repetidas
gastadas de tanto remascarlas
aquí en la boca,
así nomás como quien masca hierba
mientras espera la caída de la noche
para salir al monte
a cazar tepescuinte o mujer
pero sin ganas
como aguardando

un deslave o la creciente
y resulta que al fin no pasa nada
solo este repetir palabras
rumiar a solas
lo ya dicho al silencio
y quisiera ponerle freno
al gorgoteo que aquí me crece
por manso y redundante
y no le hallo
la forma de apretar
compuertas
o soltar el corrental

que me desborde el aulladaje
y arrase la repetida pared
de esta mugiembre
de los días en que me hundo

 vuelve
a mirar
la luz:
que saje
bisturí
tus cuencas