26 nov 2021

 dejé al fuego consumir la casa:

era un niño hambriento 

abandonado por sus padres

en el centro del invierno

y me pidió un bocado

con la tristeza bien arraigada en la palabra

asomando desde el fondo de su ojo

como la flor última de su especie


abrí los brazos

pero no era mi carne

lo que buscaba a tientas

no era este corazón

que empuño como un cuchillo

contra la desesperación

lo que buscaba

era algo más, alguna cosa

sin nombre todavía

eso lo sé

ahora

que estoy a solas

con el desierto

que abrazo

el cuerpo abierto de la orfandad