13 dic 2021
26 nov 2021
dejé al fuego consumir la casa:
era un niño hambriento
abandonado por sus padres
en el centro del invierno
y me pidió un bocado
con la tristeza bien arraigada en la palabra
asomando desde el fondo de su ojo
como la flor última de su especie
abrí los brazos
pero no era mi carne
lo que buscaba a tientas
no era este corazón
que empuño como un cuchillo
contra la desesperación
lo que buscaba
era algo más, alguna cosa
sin nombre todavía
eso lo sé
ahora
que estoy a solas
con el desierto
que abrazo
el cuerpo abierto de la orfandad
25 ago 2021
nombramos al silencio
como quien nombra un espejismo
sin darse apenas cuenta
que trata de arañar el aire
sin posibilidad de garras en la sangre
lo llamo cuando el ruido atronador
de otras voces me desborda
cuando, arrodillado ante el disturbio
quiero abrir de nueva cuenta el oído
escuchar, no el silencio:
los susurros que guarda en su baúl el mundo
alguien le dio sus tres sílabas
perseguido tal vez por el insomnio
en su primera noche a la intemperie
sin otra voz que le tendiera la mano
en la arcaica orfandad que ofrece la penumbra
porque eso hacen la oscuridad
y el silencio, conjugados en soledad:
nos devuelven a nuestra condición
de perdidos animales
por eso nombrar el silencio
es una forma de decir que uno está solo
o quiere estar a solas consigo mismo
volver a oír la incesante orquesta del entorno
como al principio del mundo
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