26 nov 2021

 dejé al fuego consumir la casa:

era un niño hambriento 

abandonado por sus padres

en el centro del invierno

y me pidió un bocado

con la tristeza bien arraigada en la palabra

asomando desde el fondo de su ojo

como la flor última de su especie


abrí los brazos

pero no era mi carne

lo que buscaba a tientas

no era este corazón

que empuño como un cuchillo

contra la desesperación

lo que buscaba

era algo más, alguna cosa

sin nombre todavía

eso lo sé

ahora

que estoy a solas

con el desierto

que abrazo

el cuerpo abierto de la orfandad

25 ago 2021

nombramos al silencio
como quien nombra un espejismo
sin darse apenas cuenta
que trata de arañar el aire
sin posibilidad de garras en la sangre
 
lo llamo cuando el ruido atronador
de otras voces me desborda
cuando, arrodillado ante el disturbio
quiero abrir de nueva cuenta el oído
escuchar, no el silencio: 
los susurros que guarda en su baúl el mundo 

alguien le dio sus tres sílabas
perseguido tal vez por el insomnio
en su primera noche a la intemperie
sin otra voz que le tendiera la mano
en la arcaica orfandad que ofrece la penumbra
 
porque eso hacen la oscuridad
y el silencio, conjugados en soledad:
nos devuelven a nuestra condición
de perdidos animales

por eso nombrar el silencio
es una forma de decir que uno está solo
o quiere estar a solas consigo mismo
volver a oír la incesante orquesta del entorno
como al principio del mundo