25 sept 2016


No es el domingo, sino su cauce

lo que ensancha el sopor
de las diez de la mañana,
abatir teclas, cerrarle el paso a la nostalgia
abrir las puertas y las ventanas
mientras la niebla saluda
se abre paso
entre los muebles de la extraña casa

afuera el sol arde
sobre los toldos del mercado sobre ruedas
se toman de la mano los amantes
los mercaderes y las amas de casa
hacen sus cuentas

me pregunto si habrá algo
que no se sostenga con alfileres

como esta ambigua calma
que me arrulla