Se vive a ratos, a intermitencias. Se está vivo a condición de
incendiarse a cada paso, sí y sólo sí se está dispuesto a dejarse
descoyuntar los huesos y la calma a cualquier instante. No hay otro
modo.
Vivir es cosa aparte, asir la mano del agua. Sangrar y hender
la mano en esa herida. Cortar las amarras del temor, hacerle un nudo a
los pasos de la tristeza, para que tropiece.
Levanto mi cerveza, digo salud. La noche con su turbio beso quedaron lejos. Estoy vivo, sé que he de morir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario