No es esta mano el pedestal que te sostiene. Ingente lengua de hoguera, trago para el frío.
Me he hecho viejo, y sin embargo, habito el mismo sitio común de la derrota.
Nadie dirá esta ruina con su trinos anuncia la primavera. Umbral de
otoño, caigo, borrachito poco menos que enlodado, brinqueteando bajo la
lluvia.
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