A fin de cuentas, es simple:
el mundo se cae a pedazos,
y yo escribo sobre la desesperación
y el miedo, y la miseria del hombre,
quiero decir, de la miseria que
me corresponde por ser hombre,
del miedo que me cabalga,
del beso de la desesperación.
Hay una batalla dentro, descarnada.
Afuera queda poco, los restos
de un naufragio, el desierto,
los recuerdos de un mundo que se quiebra.
Afuera hay un hombre que lo mira todo,
que aparenta una calma perdida.
Ese hombre va a saltar, tal vez ya ha saltado.
Tal vez escribe en la caída
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