28 feb 2020

Y debo decir que no sé cómo se masca la ternura,
que me hizo falta, entre la polvadera de estar vivo,
apretarle la tuerca a la amargura,
que olvidé aprender los modos
de espolearle las costillas a la tristeza,
y en este relinchar de potros salvajes
del pecho y su huésped el corazón
de pie ante su querencia, me da por trastabillar,
y en el tartamudo soliloquio,
arranco una flor, escribo una carta,
pergeño oraciones que, tímidas, indecisas,
anuncian el arco grotesco por inusual
de una sonrisa, de estar perdido, pendiente de tu voz

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