este andar, paso a paso, por la casa
con el ansia del lengüetazo en la llaga del lomo,
salivar inútilmente, hacer del gimoteo
la única palabra, la primera oración del día, cansa
y he de decir que estoy humeante de congoja,
atribulado, casi roto el maxilar de mi esperanza,
pero en pie aunque tambaleante y receloso
He de decir que estoy, que pongo el ojo en la otra mano,
que me aulla este fantasma, que esta casa
desde sus grietas, desde la cuarteadura de su sueño, grita y se abre
atribulado, casi roto el maxilar de mi esperanza,
pero en pie aunque tambaleante y receloso
He de decir que estoy, que pongo el ojo en la otra mano,
que me aulla este fantasma, que esta casa
desde sus grietas, desde la cuarteadura de su sueño, grita y se abre
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