17 feb 2020

Lo bello, lo luminoso, lo que eleva el espíritu,
lo que nombra el mundo, lo pacífico,
es cosa que ya no busco, que se me oculta,
que, como un canto de amor, reverbera,
absurdo en el eco de la eternidad,
es tierra a la que no acerco la fauce.
Lo mío es lo oscuro, la decadente hora
del ladrón o el asesino, la piedad del villano
o el mutilado



-porque la belleza no es sino el comienzo de lo terrible- RMR

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