no hay modo posible de presumir engaño.
porque uno sabe, aunque lo niegue,
que delante suyo hay un insondable foso,
y que el siguiente paso es la caída.
pero se ama la oscura violencia del desamor,
como si fuera ésta la meta buscada,
como si de la rajadura dependiera
estar vivo, así sea en añicos.
uno lo sabe, pero abraza con necia serenidad
el afilado mango del amor, se pone, solícito,
a trazar castillos improbables,
un laberinto de encomiables gestos,
pero sabe, en el fondo, que no hay otra cosa,
que busca, angustiado, el dolor,
caer en el foso insondable de la desesperación:
el aullido al caer, el horror de haber amado,
la sutura y el desangre, la rotura de cada hueso,
ah, necio, tozudo, pobre diablo!
el afilado mango del amor, se pone, solícito,
a trazar castillos improbables,
un laberinto de encomiables gestos,
pero sabe, en el fondo, que no hay otra cosa,
que busca, angustiado, el dolor,
caer en el foso insondable de la desesperación:
el aullido al caer, el horror de haber amado,
la sutura y el desangre, la rotura de cada hueso,
ah, necio, tozudo, pobre diablo!
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