1 may 2023
El personaje está de pie, escribe una historia sin pies ni cabeza. Se apoya en una especie de barra. Siendo precisos, más que escribir una historia, realiza anotaciones. Lo hace con paciencia. La única paciencia que es otorgada a quien asume la muerte como un mero suceso trivial.
El público que lo observa siente crecer la curiosidad como una hiedra venenosa al paso de los minutos.
Entonces la tormenta llega y la energía eléctrica huye despavorida.
Algunas veces me encuentro a la nostalgia por la calle, como quien sin quererlo, distraídamente, se encuentra con un viejo conocido cuando ya no es posible cruzar la acera o fingir demencia. La saludo entonces y ella sin más toma mi mano, habla de los días pasados, de lo luminoso que fue compartir un lecho, una serie de palabras atadas a un secreto pacto de íntima complicidad. Mientras la oigo parlotear con la secreta esperanza de que un vehículo colisione contra nosotros ella ha rodeado ya mis hombros. Me va envolviendo de a poco y su abrazo es una enredadera que todo lo humedece y enfría en torno suyo.