Padre
si digo que sangro desde ti
hasta las comisuras del delirio
no es por amarga queja:
es el modo que hallé
para tenderle trampas al olvido
y no hay herida, padre,
cuyo dolor sea menos
que mi lengua al dialogar
con tu fantasma sin contornos
un lunes poco antes de la lluvia
que no hay acertijo, padre,
en el que hallar tu casa sin numeral
tu extranjería de cambiados nombres
o el cadáver sin cuerpo que ya eres,
desdibujado en la memoria
como un eco oído apenas entre sueños
que todo es ruido, padre,
si te nombro: estática radial
o tono de interminable espera;
que no hallo modo
de atrancarle las puertas al caudal
de días y horas y años
que me erosionan el palabraje
que en ti se le enredó al recuerdo
un día de sol frente al mar agitado
de Vallarta
que estoy en paz aunque te nombre
aunque sajado de mí mismo
en la querencia y el descuido,
padre, que a diario llueve
y no hay estruendo de corrental
ni ganas de ladrar hasta el suicidio
2022/09/17
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