porque quise asir tu lengua con la lengua de mi tristeza
y tuve miedo de contagiarte con el gris
que acompaña mi palabra desde siempre,
porque quise decir tu nombre y no pude sino soltar
un graznido oscuro que llamaba al anhelo y a la duda,
porque no fui merecedor del silabario que te enmarca
y aunque estruendo estoy mudo frente a ti,
de pie sobre mí mismo, ya vencido por mi mano
empuñada por tu mano: no has vencido, yo me entrego;
porque volví a mentir cuando me dije a salvo
sabedor que tu silueta me cortaba el sosiego como un hacha
porque mordí la sombra que al alba puso un vigía
a cada paso dado, a cada titubeo
porque, animalito herido, quise lamer tu herida
para entender los vericuetos que llenaban con su óxido
el sabor de la sangre que corría por mi vena abierta
porque quise decir tu nombre entré en la noche,
ladrón o paria o saqueador de las tumbas donde el ocaso tuvo nombre
2021/04/23
No hay comentarios:
Publicar un comentario