ya luego de llorar lo acontecido
se va uno entre la sombra
en busca de silencios o de hierba
donde poner la huesadumbre
a descansar un rato
allí donde no grite el zanatal
su hambre siempre de espejitos
allí donde ni piedra ni serpiente
sobresalte la carne puesta al sueño
después de sollozar por lo dolido
después de ensilenciarse la llorada
buscarse uno soñaderas
donde mirar se pueda lo que escuece
y hacerle una caricia que no duela
ya luego despertar y hacerse viejo
saber que lo que sigue es sajadura
y cicatriz bajo el cuchillo de los años
carne que se ha de abrir de nueva cuenta
que todo lo que sangra cauteriza
y toda cicatriz un eco que palpita
allí se crece el corazón otro pedazo
dispuesto a sacudirse frente al miedo
y todo lo llorado se nos queda
por dentro del pellejo bien marcado
marcado como acero de marcaje
que se pone a bestia recién apotrerada
que bufa y en el relincho se retuerce
tratando de librar los sogadales
del duelo y las tareas interminables
y no hay manera de saltar el alambrado
ni vuelta al monte en lo salvaje
solo este pastizal de estar dolido
mascando yerbajales bajo el sol
rumiando lo que rumia el que está herido
2023/01/18
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