quiero escribir tu nombre y que al hacerlo broten de la tinta aves de plumajes cuya tonalidad se confunda con la del atardecer, que al nombrarte cualquier espejo se vuelva faro de la habitación que lo contenga, que la tristeza se me caiga de la carne como un bicho que uno arroja hacia el vacío con un gesto apenas perceptible; que nadie sepa de las cosas que aún me hieren cuando te adentras en el horizonte, y que de a poco, después de masticar las formas tiernas de tu nombre, se acomode en su sitio el maxilar de la tristeza, ese perro que aún ladra al oír mis pasos por la calle donde siempre llueve y dejaron hace tiempo de crecer las margaritas; quiero escribirte cartas largas y que se enreden mis palabras en tu pelo y en tu sueño, que este modo de andar sobre la ausencia nos acerque y al inventarnos nos descubra devotos en la voz, en la mirada, llenos de hambre por el otro, que en la distancia mi eco alcance para tomar tu mano cuando vas por la calle hacia sitios que ignoro, y podamos decir a coro esa palabra tan difícil de tejer que nos conmueve tanto y nos estremece hasta el cimiento
2023 02 27
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