Oliverio nace en una colonia popular, y es asiduo a bailar cumbias en bodas y quinceaños. No importa que le falte invitación, quien organiza la fiesta tampoco le ha prohibido expresamente su asistencia.
A sus 17, embriagado de inspiración y tonayan, cerca del alba, caminando a orillas de un bordo -tal vez el de Xochiaca-, después de sobrevivir a una trifulca campal y habiendo escapado a la persecusión policíaca, escribe estos versos:
Los dedos se me adhieren
al pomo, a los pasteles,
de la festejada los caireles
abro pista, ¡quién me viera!
bebiendo ron con harto hielo
Mis cuates, la pandilla
tienen mis propias monas.
Cualquier ñero es mi enemigo,
me canta pleito, tira barrio.
¡Las veces que he dormido en los separos
por defender a un compa!
2021/12/25
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