algo del hedor se queda aquí, conmigo
con mi carga de noches terciada
al hombro, como lista para el viaje
y, puesto a andar, se me hunde en la carne
con un dolor tan fino, de recién despalmado acero,
que solo noto el tibio escurridero
por la espalda, por el pecho,
d'esa agua espesa que se deja ir
cuero abajo, bicéfala nauyaca en celo
y sé entonces que algo se rompió
hace tiempo, y hace ruido
como de sonaja o cascabel, o palo de lluvia
y tropiezo y me levanto luego, enlodecido,
a locas tientas
y se me pierde el norte el horizonte
y no columbro ni sospecho
si me pongo en pie me arrastro me hundo
sólo este moverse sin pausa
como de entresueño como de estar a un abrazo
de la mortaja a un pestañeo de para siempre
2021/04/14
No hay comentarios:
Publicar un comentario