Pensando estaba en la nada
a mitad de un cafetal
pensaba en el bien y el mal,
cuando ví a la condenada.
Venía en disfraz de paisano
queriéndome despistar
pero mi ojo más sano
le adivinó el caminar.
De nada valieron ruegos,
amenes o padresnuestros.
¡Ah, vida tan desgraciada!
¡Qué despiadada mi suerte!
¡Vienes a encontrarme, muerte,
echándome una cagada!
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