yo estaba roto al momento de la caída
herido de mí mismo
de caminar bajo la espina helada
de los días, encorvado y sucio
ofuscado en la lengua,
ennudecido en el nerviaje
de las cosas que uno ama y ha perdido
en el umbral de la ebriedad
que deja el deseo largamente fermentado
yo estaba roto como he dicho
abierto en canal como un cordero
a la espera del fuego y las especias
que cocinarían mi carne sin sentido
de pie pero quebrado frente al vacío
a la espera del derrumbe definitivo
del tropezón que me llevase al fondo
de aquello que se hundía a mis pies
y no sé si llamar el precipicio, mi suerte
o la boca maloliente de la tristeza
que sin embargo me llamaba tentador
hacia su vientre
y aquí estoy, con la cicatriz y la rotura intactas
cansado de pasar la lengua por el frío cristal
de la desesperación
mirando cómo la ceniza se me hace carne
que crece el miedo sobre mi hombro como un musgo
como el dedo enlarguecido de la hiedra
que me abraza fraterno, delicado
sabedor de la locura y de lo que tengo roto
desde el hueso hasta la nervadura filial de mi grisura
2021/12/21
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