no hubo nunca el sueño
no existió el espejismo
la ebriedad del cuerpo
la confusión y la alegre tibia
ensoñación de la sangre
en el delirio vi que otro,
intoxicado de sí mismo, turbio,
me soñaba, y en el sueño
veía al miedo roer mi hueso
y éste soltar la carne
pero fue un sueño el sueño
no hubo la caída esqueletal
el desvencijado cuero, trapo viejo
tendido al sol canicular
como cansado de su palabrajal
o su silenciaje atrabancado,
quién sin cargar el ajeno morral
podría saberlo
cómo podría yo
que soñaba un sueño
que no estaba allí, que soñé soñar
de madrugada
2022/06/10
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