a la hora de los perros, busco mi sombra:
donde el ocaso se dobla, hurgo,
abro el pecho de ciertos cadáveres
no sepultados en el basural del tedio
esta es mi incierta caída: el tibio fango
donde me hundo sin revolcarme, cerdo, roca
esta es mi casa sin incendios: una boca que se abre,
religiosa, de hinojos, ante el sacerdocio del miedo;
inseguro sobre sus dientes afilados me columpio,
acuño la moneda de mi orgullo labio herido
2021/01/21
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