Cuando vuelva será noviembre
la casa o su ruina
su parvada de cuervos
el fantasma que acompañó
los delirios de la infancia
dirán bienvenido, cuánto tiempo
sin vernos las caras, cuántas
noches sin el aullido de la borrachera
tanto tiempo ladrando el hambre
sin miedo al que roerle las entrañas
harán un espacio para mí entre el polvo
sobre una pira de ropa vieja
afuera alguien preguntará
por ese rostro extraño y familiar
que vuelve a dormir con su pasado
alguien más, nadie tal vez, dirá
como en un salmo la nomenclatura familiar
su abuelo era tal, un artesano
que fundó la luz cuando la luz
necesitaba de pabilo y parafina
tales fueron los hijos de su abuelo
tal es el nombre del perro fiel
que lo salvó en la borrachera
y lo esperó a la puerta del infierno
preguntarán por mi padre
y nadie sabrá nombrarlo
dirán que era joven y prematuramente cano
que su diente de oro refulgía extrañamente
cuando el rostro se le descomponía en una sonrisa
pero ya no recordarán mi nombre
incluso yo habré olvidado
las tibias formas de pronunciarlo
pero el aire tendrá un olor a pericón
a pan recién horneado,
a nostalgia por los tulipanes de India
por la sopa de calabaza de mi abuela
esa vieja silenciosa que aún fuma
sus cigarros sin filtro en el patio de su casa
un día de febrero de mil novecientos
ochenta y seis
2020/10/25
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