rompe de una vez el hueso
que cruja el dolor, que solo una vez
ponga su lengua bajo tu carne;
o incendia la pradera de tu corazón
no quede más que la ceniza
y el recuerdo del incendio al iluminar
los espejismos de la noche
no dejes crecer las bestias,
las bellas setas del deseo continuamente
para siempre postergado,
si eliges el veneno, coge el que te incinere
desde adentro y no deje tras de sí
huella siquiera de tu nombre
no hay otro camino que la combustión,
la muerte no es sino un instante:
rompe de una vez tu hueso
deseca el mar de tu tristeza
pero no abraces a la duda
la turgente, lasciva duda llamando a tu puerta
desnuda y sugerente
2020/12/08
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