1 may 2023

 

no he vuelto a casa
quiero decir que no he caído
en esa trampa del anhelo
el espejismo de volver a casa
 
quiero decir pues que sigo ausente
que no hay jacaranda o bugambilia
que valga para coronar la nostalgia
que algo falta a mi máscara o espejo
 
que no volveré a la calle de mi infancia
aunque vuelva a caer sobre mí el verano
aunque vuelva a poner dos pies
y un corazón sobre sus calles
 
quiero decir pero se me enreda
la tristeza en la palabra, esta grieta en el temple
aquel que partió un día ese chaval
no volverá a la casa que pensó suya
que lo echaremos de menos
pero tristemente o por fortuna
se perdió en los meandros del viaje
 
quiero decir que no volveré aunque vuelva
que soy el otro, el de la pesadilla,
y en mi pesadilla tal vez soy
el que en la vigilia urde trampas al olvido
 
que la casa es otra, pero no hay sueño
donde aparezca presa del derrumbe
que no hay casa ni exilio
que toda mi patria si acaso tengo
es igual a la extensión territorial
que puedan abarcar mis pies
 
que acaso Heráclito no hablaba del río
y su agua irrepetible
sino del que parte siendo un chaval
y escribe algo que semeja un poema
donde se acusa de no haber vuelto a casa
 
2020/03/10

 

uno dice la casa el agua de la infancia
como quien dice esta herida abierta
que late es un cachorro que se alegra de mi vuelta
y no hay fantasma, ni cardo en el talón
que oscurezca la nostalgia
las viejas calles empolvadas
los frutos que reventaron en la boca aquel verano
los olores de cocinas donde el hambre
apenas tenía cabida en la mesa
todo se conjuga en un rincón de la memoria
por eso la caída sobre el mundo es tan suave

2020/03/03

 

Me encontré a la muerte mexicana en un bar en el que abundan asaltantes, drogadictos y marginales de toda clase. La invité a una copa, que no rechazó; se miraba cansada, tensa, pero los tragos la relajaron.
Al despedirnos le dije que la veía un poco pasada de peso, como si últimamente le estuviera yendo mejor.
Si, dijo, me va bien.
No supe si lo que escuché mientras se alejaba fue llanto o una carcajada.
 
 
2020/03/01

 

yo había puesto mi tristeza en la banqueta
mientras bebía mi trago a sorbos lentos
y pensaba en las formas de las nubes tras la lluvia
 
en el olor de las calles recién humedecidas
en los barcos de papel bogando por arroyos embravecidos
en el imponente verdor que se adueñaba
 
de lomas y cerros y el parque central
de los perros sacudiéndose el agua
como quien se sacude las dudas
 
todo esto tras la lluvia
y me distraje un poco, me levanté tal vez
a orinar alguna esquina del desencanto
 
tal vez oí ladrar algún perro hambriento y enojado
desde la alcayata infame de una azotea
tal vez oriné sobre el jardín de algún insecto
 
y al volver no había ya nada, y todos se habían ido
 mis amigos todos, los que compartieron
la primera resaca, la primera doledura
por picadura del alacrán del desamor
mis queridos compinches de largas noches
 
y no había tristeza ni hombro dónde sostener esta desazón
y todo volvía a engrisecerse, como una niebla
que se llena los bolsillos con la desesperanza
 
en verdad, yo había puesto mi tristeza en la banqueta, y no la encuentro
 
 
2020/02/28

 

Aquí está mi palabra:
enrevesada, río revuelto
con la pesadumbre a cuestas
ajena de sí misma
 
ye nikilkauas in notlajketsal
 
enfierecida pero muda
 
amo nikelnamiki miek tlahtoli
nikiminelkauas notlasohkameh
 
enmudecida pero furiosa
amordazada de sí misma
 
ipan neltepan chokatika sentelpoxtli
amonikishmati, amonetsneltoka
kuak niktlatouilia kenijki yatka uin tlajtol
 
a veces quiero nombrar al otro
en esas últimas tardes del invierno
cuando la lengua es un reptil
que salta de un recuerdo a otro
 
aken uajlas kitojtomas yajuin neijmanikuilolistli
 
aquí está mi palabra erizada
como una bestia ciega
y tiene sed, y está entumida
 
 
2020/02/21

 

en tu piel mi piel ardió
como ciudad antigua
rebosante de barrios pobres
no hubo canal de riego suficiente
ni vertederos para apagar
aquel incendio matutino;
como un bosque envejecido
ardió mi piel cuando tu labio
volcó en mi labio su deseo;
en este rincón del mundo
queda como prueba la ceniza
no hay ave fénix que resurja
ni metáfora entre el polvo:
vendrá la lluvia y acaso quede,
viscoso, terrible, el lodo
 
 
2020/02/21

 

aquí tienes la última ancla
de mi ternura:
ceñido a mi lengua,
tu pubis se balancea
 
su vaivén incendia el universo


2020/02/13

20 nov 2022

yo fui en la calle un animal
desorientado
aulliambriento
apedreado por niños crueles
yo era un animal sin calle
ni refugio
en el que caerme vivo

 de hablar, ya no le hablo
ni a la sombra dormida en el espejo
ni al murmullo del agua en el ahogo
ni le cruzo palabra al mediodía
cuando la luz me saja el lomo, despiadada

hablar, lo que se dice hablar,
ya no lo hago
tendido en mi rincón de angustias,
hurgando el palabraje
y sus entuertos, ensimismado, sordo:
ya no sé cómo se da el saludo
o la declaratoria de los odios
cuando el oleaje se me viene encima
aunque el mar esté allá lejos
soñando que lo sueñan niños huérfanos
que buscan sus orillas en la arena
y al cabo de unas horas se marchan festivos
a buscar frutos extraños en tierras altas

hablar lo que se dice hablar, tender palabras
sobre el tejado del silencio
para apaciguar fantasmas
ya no lo hago
me he puesto neciamente
a mirar nubes, muchachas o algún perro
ya solo me mascullo pesadumbres
hacia adentro, como si no fuera conmigo
el verano y el estiaje
como si aquí en el pecho se guardara
tal vez algún secreto
o un espanto
y he arrojado la llave
a las oscuras carnes del silencio

 así que esto es tu ausencia
este maullar de silencios en la noche
la estampida de palabras aún no dichas
en la hora más fría de la madrugada
esto, que llueva y no se seque la ropa
colgada al sol de mi tristeza
que se me caigan de la mano eclipses,
supernovas, brisas sin mar
así que esto es quedarse hueco
a solas con el boquete de tu palabra en el aire
me dije y quise tornear el humo
asir el ruido de las vacas arrastradas
por el río, el siseo de las nauyacas
por la crecida hierba de septiembre
así que esto es así
cuando se le tuercen articulaciones
al deseo, morir sin ganas de quedarse
en casa alguna ni de volver
a anclar en puerto, por cálido o lejano
que nos sea inútilmente prometido
así que esto era
tener la lluvia adentro
como un bicho que se aloja entre la carne
y desde el fondo sin prisa la devora
y no hay dolor
solo la angustia
la desazón en el pulso y el latido
querer volverse loco
y no atreverse ni a mirar a los ojos
a la locura
así que esto es, esta grisura
esta nublazón sin correntales
ni cedros incendiados por el rayo
y me salí a llorar encima del follaje

 el amor llega
dicen
inesperado
con su equipaje
rebosante de promesas
se adueña de la casa
de los caminos que llevan
a la desolación al desenfreno
o al trabajo
todo lo abarca el amor
niño de pecho
centro del mundo
niño mimado
su beso es devastador
pero hermoso
es araña hambrienta
que nos devorará
en cualquier momento

quebrada la vértebra vital
quedaremos colgando
en la madeja del deseo
ya sin los asideros
del desenfreno
o la solitaria desesperación
miraremos al amor partir
y partir en dos
nuestra palabra

detrás suyo
quedará la ceniza
ruinas, polvo
los restos de un cuerpo
que alojó al amor
niño de pecho
centro del mundo
niño mimado

así que la casa
crece entre la hierba
rodeada de serpientes
en sus rincones más tristes
fundan ciudades las termitas
el techo pertenece
a los caradeniño y las arañas
las cerraduras hace tiempo
están desvencijadas
y no hay luz que holle
la tosca oscuridad de las tormentas
aquí todo parece ir a lomos
del más necio de los abandonos
pero es mi única defensa
solo me falta un cartel que rece
yo ya no vivo aquí

 hay días en que no tengo
para decir más que palabras
las mismas repetidas
gastadas de tanto remascarlas
aquí en la boca,
así nomás como quien masca hierba
mientras espera la caída de la noche
para salir al monte
a cazar tepescuinte o mujer
pero sin ganas
como aguardando

un deslave o la creciente
y resulta que al fin no pasa nada
solo este repetir palabras
rumiar a solas
lo ya dicho al silencio
y quisiera ponerle freno
al gorgoteo que aquí me crece
por manso y redundante
y no le hallo
la forma de apretar
compuertas
o soltar el corrental

que me desborde el aulladaje
y arrase la repetida pared
de esta mugiembre
de los días en que me hundo

 vuelve
a mirar
la luz:
que saje
bisturí
tus cuencas

26 nov 2021

 dejé al fuego consumir la casa:

era un niño hambriento 

abandonado por sus padres

en el centro del invierno

y me pidió un bocado

con la tristeza bien arraigada en la palabra

asomando desde el fondo de su ojo

como la flor última de su especie


abrí los brazos

pero no era mi carne

lo que buscaba a tientas

no era este corazón

que empuño como un cuchillo

contra la desesperación

lo que buscaba

era algo más, alguna cosa

sin nombre todavía

eso lo sé

ahora

que estoy a solas

con el desierto

que abrazo

el cuerpo abierto de la orfandad