3 may 2023

 

Colotlipa es una población de Guerrero a la que nunca fuí.
Si la memoria no me engaña, durante algún tiempo mis abuelos comerciaron velas en la feria de ese lugar, que además de ser un santuario católico es un centro aglutinador de nahuatlahtome de la región montaña-centro del estado. Ahí llegan pues, durante un festejo de la semana santa, a congregarse para rendir culto al santoral cristiano, pero por la afluencia seguramente hay algo más allí que desconozco o que se ha perdido en el tiempo. Desde luego, la afluencia religiosa va de la mano con el florecimiento del comercio, y los paisanos son duchos para el arte de la venta, que requiere paciencia para las horas muertas y más paciencia para las horas agitadas de la venta.
Así que además de velas para los altares del santuario, se comerciaba con un sinfín de mercancías propias de la ruralidad y con el paso del tiempo, también de la actualidad. Así, al lado del puesto de velas y plátanos pasados -una delicia pegajosa y dulcísima- podía convivir el alfarero, la vendedora de frutas, de mandiles, la bisutería, los cd's y películas piratas, o el hombre que apostado frente a un costal de yute ofrece cacahuates asados que mide con un recipiente de acero que tasa litros mientras ve pasar al nevero, al gritón de las ges-latinas, a la doña que a pie recorre calle tras calle vendiendo ajo y cebolla criollos, o el vende chintetes.
Entonces Colotlipa fue un nombre recurrente en el diálogo cotidiano de mi tiempo en Guerrero. Un nombre que aprendí a imaginar, lejano e inaccesible, pero lleno de vida al arribar a sus calles.
Aún ahora, cuando la mencionan, la imagino como una ciudad enorme, rural e inmensa, creciendo hacia los bordes del mundo, bajo un sol deslumbrante; por sus calles imagino que corren alacranes acostumbrados a las personas, que el centro es el sitio menos concurrido y tiene una fuente en medio que no funciona, pero a nadie le importa porque al pie de una montaña, la única montaña, reseca y solitaria, mana un caudal de agua fresca que no merma nunca, y en la cima de esa montaña está construido un santuario siempre populoso.
Ahora, porque hace rato leí una publicación sobre Colotlipa -tierra de alacranes-, y aunque sabía que estaba no le había imaginado un sitio, me daré a la tarea de darle al tianguis una ubicación precisa en el ejercicio de mi imaginación.
 
2023/02/18
 
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La fotografía es de Kaimen Pabe a quien agradezco que con su post me haya hecho salir al encuentro de la -para mí- soñada Colotlipa, y es la imagen de ese manjar que menciono, el plátano pasado, al que mi persona asocia a otra feria en la mera montaña, donde las arenas son extensas y las sequías prolongadas.

 

moyolika
 
suele emplearse para llamar al sosiego cuando uno parece superado por el esfuerzo. pero dice más, habla de retomar el ritmo del corazón, de acompasar temple y fuerza para llevar la tarea a término
 
Tlatecoyahtoc
alcanza para decir que una casa está abierta, sin nadie dentro que la cuide. pero es más: nombra algo cuyo dueño se ha ido, un mundo sin dios, el abandono total, así sea pasajero.

Arrasarás mis ciudades, mis alcayatas todas y las torres caerán cuando tú vengas: no habrá muro o fortaleza que se te oponga. depuestas ballestas, lanzas, jabalinas, arcos, espadas, cuchillos, torres de asedio, gladios, hachas, escopetas y arcabuces de mi armada, disuelta la caballería, tendrás para ti sola el pendón del vencedor. aquí están palabra, cuerpo, abrazo, sangre: territorio abierto a la espera de tu reinado

2023/01/28

 

ya luego de llorar lo acontecido
se va uno entre la sombra
en busca de silencios o de hierba
donde poner la huesadumbre
a descansar un rato
allí donde no grite el zanatal
su hambre siempre de espejitos
allí donde ni piedra ni serpiente
sobresalte la carne puesta al sueño
después de sollozar por lo dolido
después de ensilenciarse la llorada
buscarse uno soñaderas
donde mirar se pueda lo que escuece
y hacerle una caricia que no duela
ya luego despertar y hacerse viejo
saber que lo que sigue es sajadura
y cicatriz bajo el cuchillo de los años
carne que se ha de abrir de nueva cuenta
que todo lo que sangra cauteriza
y toda cicatriz un eco que palpita
 
allí se crece el corazón otro pedazo
dispuesto a sacudirse frente al miedo
y todo lo llorado se nos queda
por dentro del pellejo bien marcado
marcado como acero de marcaje
que se pone a bestia recién apotrerada
que bufa y en el relincho se retuerce
tratando de librar los sogadales
del duelo y las tareas interminables
y no hay manera de saltar el alambrado
ni vuelta al monte en lo salvaje
solo este pastizal de estar dolido
mascando yerbajales bajo el sol
rumiando lo que rumia el que está herido
 
2023/01/18

 

¿alguna vez sentiste de pronto, después de un largo rato de pesada calma, que algo terminaba por quebrarse adentro del ánimo, y mientras veías a las gatas maullar de hambre, sentir cómo de a poco se te iba enrollando la fuerza y se te cerraba el ojo y no hallabas ni un resquicio donde poner la zarpa, el más mínimo agrietaje donde agarrarse en la caída, y entre tanto le dabas vuelta a una sola cosa, una sola que de tan sola resultaba que era un montón de otras simples brutales y devastadoras cosas, historias, suposiciones, dolencias y malentendimientos, cosas que no terminan de estar claras en su detalle pero sabes también que ahí, de haber, habría el espejismo y el laberinto y la confusión y es mejor poner a un lado el impulso de clarificar lo de por sí turbio debajo de toda la turbiedad que precedió a aquella madrugada y continuó por meses y meses de dolido enrabiataje, sin que a la fecha parezca remitir, pero qué importa si lo que importa de verdad es alcanzar esa palabra tan lejana de sí misma y de esta tierra, la justicia, y te preguntas cuántas balas fueron expulsadas de cuántas bocas de cañón de rifle de asalto o escuadras, empuñadas por cuántas manos y cuántas habrán temblado y aún más, cuántas habrán actuado con la inercia aprendida del ejercicio constante, de quién usa una herramienta repetidas veces antes puesta en funcionamiento, y te preguntas pero es inútil, lo sabes, qué pasó por la cabeza de aquel compa, tu curiosidad o morbo te espolean aunque les pongas freno, qué habrá sentido al saberse herido, al ver que lo arrastraban calle abajo, al saber que ahora sí como decía aquel mensaje al celular que envió meses atrás con esa claridad casi adivinatoria, que el destino de su firme consecuencia en el actuar le deparaba una muerte violenta, seré arrastrado y destrozado, decía el mensaje, o que, tal como afirmaba después de la persecución política y la cárcel y el desplazamiento forzado y el exilio de su estado natal, lo único que restaba, lo último que podría hacer el estado en su contra era arrebatarle la vida eso tan fugaz que no le daba pena perder sino perder sin haber hecho lo suficiente sin dejar tras de sí nuevas manos con el suficiente arrojo para tomar la bandera y seguir el camino ya trazado, y te preguntas cuatro años más tarde, cuarenta y ocho meses después de aquel ataque artero, bañado de impunidad por las alianzas hechas entre sus asesinos y el poder emergente en el país, ese poder necesitado tanto de aprobación como de control político y social que no dudó al enarbolar las banderas de los desposeídos mientras bajo la mesa pactaba con los asesinos y los saqueadores y los sinescrúpulos de siempre, te preguntas si te acompañará el temple para sostener la palabra dicha o huirás un día edificando muros de nostalgia y razones que sabrás son nimiedades pero te servirán de remo en ese alejamiento no tanto por necesitar la excusa ante los otros sino ante ti mismo, para aquietar las bestias de la culpa, o si aún en la distancia te morderá ese perro del recuerdo y tu formación cristiana te pondrá, siervo de la expiación no pedida, a rezar avemarías solidarios y silicios de conciencia, sitiado para siempre en una batalla inútil a dos bandas entre tu deseo y la consecuencia, o elegirás caer como un ángel al abismo de un edificio o de un vehículo en circulación, o el beso de fuego de una pietro beretta comprada a una viuda en el lejano pedregal de yerbajales, castañeteando de frío y nervios, que desde entonces te acompaña y entonces vuelves a pensar en las cosas pendientes y olvidas de momento la angustiosa pregunta, las brumas bajo la bruma espesa de los días que antecedieron y sucedieron a aquella madrugada violenta de dos mil diecinueve, un día antes de la explosión en ese pueblo de Hidalgo de nombre tan cargado de poesía, Tlahuelilpan, cuando el timbrazo del celular te arrancó del sueño para avisar que los paramilitares habían entrado por Noé y se lo habían llevado y solo quedaba por hacer, en la distante gélida sierra veracruzana, la espera aunque ya sospechabas todos sospechaban casi el desenlace de la jornada, y vuelves a sorber el sollozo amargo, estás casi viejo y aunque quisieras avergonzarte no hay vergüenza, vergüenza te da no haber podido más, otra cosa más que aguardar el expectante paso de las horas, revisar el horizonte, ordenar la palabra y el ánimo, esperar el golpe con la esperanza flaca de alcanzar a esquivarlo, pero cómo se esquiva un golpe de ese calado, y responder con un movimiento equiparable, y pones a un lado una vez más la divagancia y esquivas el jab que te lanza la tristeza, la mano que sobre ti quiere poner la desesperación y te encoges de hombros y dices ya ni modo, a lo que sigue, que es que paguen aunque la justicia vaya más lenta que caracol con artritis, algo has de hacer, hay que sacudirse el polvo del miedo que a veces termina por cubrirlo a uno como a mueble viejo en casa abandonada, y sientes el cansancio o el bajón en el párpado y en el espaldaraje, y piensas ojalá pronto venga la noche, ojalá vuelva a mirar el cielo estrellado de esta sierra, alguna vez te dió por sentir así el cansancio?
 
2023/01/17

Soneto XCIX

 


¿He de volver a ser materia viva, este conjunto
amorfo de entropías, la misma sangre y el cúmulo
de fuegos que mi ser consumen? ¿Seré el lúpulo
o la cizaña que inunde el campo, el nuevo difunto
 
de futuros días, habré de ser otra vez roca, nulo
follaje, o el andamio de un castillo? ¿Qué, pregunto,
habré sido en otras horas? ¿La carta sin asunto,
que habló de amor, el enemigo al que estrangulo?
 
Si he sido polvo humilde, si hierba altiva, torpe metal,
¿importará a la postre, a los escribas, al infinito
paso de los días sobre los días, hará mella fatal
 
a lo que he sido y lo que malamente llevo escrito?
¿Será mi huella, visible entre el extraordinario panal
del universo, o me devorará la nada, el infinito?
 
2017 ?

 

dormir como se duerme si se sueña
morirse cuando el sol iza su aurora
dormir si el corazón se decolora
dormir cuando el dolor de ti se adueña
 
volar cuando la risa sea pequeña
volar si la palabra ya no llora
crecer como raíz que al suelo ignora
volar para ser buitre o cruel cigüeña
 
poner la carne al sol en una ofrenda
vendar el ojo al huracán que llega
cribar la sangre si la angustia crece
 
poner al fuego a dios y su encomienda
prender fuego al hogar como quien juega
morder la flor de olvido que adormece

2023/01/08

 

se me prendió el castilla a la palabra
y todo mi enunciar del mundo
o su poquita cosa vista de mis ojos
se me enrolló sin alharaca
a la garganta y ahí dió su fruto
quiero decir entonces que no es queja
ni amargo recelar lo hablado
apenas atarle un adjetivo a esto ajeno
que sin embargo de tanto y tanto
tremolar su verbajal y sus silencios
me hormó a pesar mío la voz
y los decires con que digo que me soy
esto que sin ser mío me puse camisa ajena
y salí al baile y ya no supe de lo que propio puse
en a un ladito como esperando mejor tiempo
como al descuido como quien no quiere la cosa
y ahora me digo tengo que encontrala
 
2022/12/03

 

¿Quién cantará mi desventura,
mi agonir sin pausa ni sosiego?
¿Quién en el beso me hará fuego,
vano carbón, ceniza oscura?
 
¿Quién me dará lo que hoy entrego,
la palabra gris, la paz y la cordura?
¿Volveré a pastar en la amargura,
feliz entre lo amargo, sin sosiego?
 
¿Quién me dirá que fui retrato
de mi padre, casi un espejo?
¿Quién me hablará del corazón
 
que ya perdí (me queda un gato),
perdido como voy entre vencejos,
ladrando de migraña y depresión?
 
2022/11/22

Sonetos pa rellenar las caries al olvido

 

soñé la rosa y desperté en la espina,
dolido el esternón y la costilla:
el huesadal torcido, todo astilla,
sangrado y moribundo entre la ruina;
 
borracho y sin dinero en la cantina
canté sin afinar lo que me trilla,
lo que me saja el pecho y lo agavilla:
la sospecha de ti tras cada esquina;
 
soñé el placer y desperté en el frío,
tu sombra vi llegar y era espejismo,
también tu voz, espejo del abismo,
 
fantasma de mi sueño, eco vacío;
quise soñar que no soñaba, necio:
dolido de añorarte pago el precio
 
2022/11/20

 

Amé tu sombra primero
sin saber tu melodía.
Amé tu sombra en enero
Porque mayo me dolía.
 
En el río lavé mis penas,
en el amel mi quebranto
y a un lado del camposanto
me bebí unas nochebuenas.
 
Andaba solo, te digo, solo
con mi sangre a cuestas
con solo las ropas puestas
y la querencia sin dolo.
 
Yo no me quería perder
en tus ojos contrabando.
Yo no te quería querer
pues andaba naufragando.
 
Y aquí me tienes ya ves
cual borrego en matadero:
en mi pecho está tu acero,
y mi yo entero a tus pies.
 
2022/11/10

 

soñé que me crecía, por dentro,
la sarna del olvido,
que de a poco se extraviaron
de mi habla algún recuerdo
tres formas de nombrar la misma cosa
y el dolor de la primera herida
 
soñé que todo se iba yendo
como si de pared que descascara
se tratase
primero la pintura,
después por el repello
y finalmente el adobe mordido
de aguaceros y de viento
 
y así se fue alejando
palabra por palabra
aquel sonido del mar o de febrero,
el olor parafinal de aquella casa
que no era mía pero era mía,
de los manjares que a la muerte me esperaban,
 
y así fue que fui olvidado
de tan, sin darme cuenta, haber perdido
memorias del que fui cuando fui chico
y no supe volver a aquel paisaje
 
2022/11/07

 

en cada forma de la tarde
soñé sin mí la agrietadura
el hosco laberinto de la herida
soñé romperse el agua o la sed
o la palabra puesta en sombra
y hecho ladrido desperté
sin más gruñido que nombrarte

2022/11/06

 

no vino por mí la flaca
la esperé toda la noche
sin dormir, muy preocupado
 
quién me iba decir, calaca,
que traibas tu tololoche
y yo en balde desvelado
 
que andabas de fiesta en fiesta
cantando penas de amores
¡cerveza en mano, señores!
 
bailando andabas, funesta,
todo en ti era risa y apuesta;
y uno aqui entre petricores
 
sin saber tu paradero,
sin saber de tus andanzas
rosarios conté, y alabanzas
 
al dios más viejo y más fiero
yo que te quise primero
con velos y contradanzas
 
yo que te quise primero
con el corazón desnudo
fui el último, no lo dudo,
 
en tu listado postrero.
El último y así te quiero
con el corazón en nudo
 
2022/11/01

 

tu nombre resuena entre las cosas que me son más queridas
tu ausencia arde entre las cosas que son más que heridas