28 abr 2020

Me dueles. Inmarcesible, apabullantemente, me dueles
aquí, en la cavidad torácica de la indignación, en la sorpresa
remiendo con tela vieja mi aterido corazón, le ofrezco agua, un vaso
la última flor en este invierno, he imaginado tu rostro y sé que somos
el perfecto signo del desconocimiento, que aprendiste a masticar el odio,
nena, que hay un nosotros vestido de ceniza hundiéndose
en el sudor y los fluidos de nuestro último orgasmo
en una habitación
en una ciudad a oscuras
en un siglo que perdimos

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