salí a piscar mi máis bien temprano a mi parcela.
Quería, al volver, sentir tu aroma de canela
y tropecé pa luego con las piedras del entorno
Salí a cazar un animal con más pena que asombro
y era el amor que me rondaba, huidiza bestezuela.
Había en mi pecho un monstruo, oscura sanguijuela
bebiendo de mi sangre, nacida en el escombro.
Y he aquí que había también hambrienta una lechuza
cantando serenata cada noche, puntual, en mí oído;
cantaba viejas coplas, algún bolero, otras un corrido
a veces rockanrol, a veces blues; llamábase Medusa
y en sus rizados cabellos sangraban amapolas.
Iba a morir sin ti, a solas: sin besos, sin coronas.
y era el amor que me rondaba, huidiza bestezuela.
Había en mi pecho un monstruo, oscura sanguijuela
bebiendo de mi sangre, nacida en el escombro.
Y he aquí que había también hambrienta una lechuza
cantando serenata cada noche, puntual, en mí oído;
cantaba viejas coplas, algún bolero, otras un corrido
a veces rockanrol, a veces blues; llamábase Medusa
y en sus rizados cabellos sangraban amapolas.
Iba a morir sin ti, a solas: sin besos, sin coronas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario