28 abr 2020

Cerrar el ojo de la noche (fragmento)


Antenoche dormí poco. Mucho menos de lo que acostumbro. Me pasé el día buscando unos documentos, que no hallé por ningún sitio. Llamé a varios números, lejanos y absurdos sin obtener respuesta. Al final salí a buscar una copia a una comunidad alejada. Cuando la obtuve, también me ofrecieron un par de cervezas. Mi estómago se quejó: solo había desayunado un poco de fruta y ya eran las cinco de la tarde. Tomé el camino de vuelta. Al llegar a la primera ciudad, decidí cenar. Engullí. Eran las nueve de la noche. A las dos de la mañana decidí que era momento de dormir. A las tres treinta y siete me despertó una sensación de ahogo. Terminé vomitando parte de la cena. Ahora que lo pienso, creí que moriría. Ya no conseguí dormir. Leí cualquier cosa, pero ya no quise acercarme a la cama.
Luego, por la tarde, me embriagué a solas. Supongo que la certeza oscura de una muerte rondándome supo despertar la sed.

No hay comentarios: