24 abr 2020

dejé mi corazón donde dormías
con ganas de robarme tus pupilas
dejé mi corazón, tú eras Ercila;
Caribdis es mi sombra, cosa mía

dejé mi corazón y cruel tú lo mordiste:
hambriento quedaré yo de tu beso,
cuando la tarde llegue, y el embeleso
de la perdida juventud decaiga triste

el mar se hará pequeño, y caracolas
habrá que engalanen entonces tu partida;
el mar se hará suspiro, y su ola breve

querrá dormir en tierra firme, a solas;
será mi corazón el artificio de tu huída,
será tu manto, tu bastón, aunque me incendie.

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