eviscerado animal, en esta casa
donde apilo huesos de desdicha,
donde, casi amanecido grito
para llamar a la tristeza, esa perra;
le pongo un bozal a su ladrido,
nuestra camisa de fuerza,
la venda en los ojos de nuestra locura
hecho nudo o carne de artificio,
palpo el aire, la oscilante rosa
del amanecer, y nada encuentro;
adormecido y lumbar, a todas horas
ensombrado, de todo tiempo
germen, hilo final de la rotura,
ladro en tu nombre, y caigo
en fosa oscura, donde no cabe
ni medio alfiler de luminoso tú
palpo el aire, la oscilante rosa
del amanecer, y nada encuentro;
adormecido y lumbar, a todas horas
ensombrado, de todo tiempo
germen, hilo final de la rotura,
ladro en tu nombre, y caigo
en fosa oscura, donde no cabe
ni medio alfiler de luminoso tú
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