9 abr 2020

Vengo de despedirme, de decir adiós a alguien,
es decir de abrir un boquete en la pared
de soltar uppercuts contra el pómulo del amor propio
para ver cómo se astillaban mis nudillos
quiero decir que vengo de abrir una herida
de cerrar una puerta, de abandonar el principio de un jardín,
que me he abrazado al cuerpo de la borrachera
para, según esto, el cánon, la costumbre, salir del paso,
cauterizar el duelo, pero estoy herido,
podría decirse que roto por mano propia,
mirando la combustión de mis naves,
una sonrisa que finge demencia en la penumbra
un par de ojos negros que se pierden,
eso alcanzo a recordar, mis naves ardiendo sobre el agua
la nostalgia creciendo como un árbol de eucalipto en mi vértebra

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