me aferro a ti, lacerado,
marsupial me guardo en ti,
para entrar a la boca del incendio
poesía
de la piedra en mi cabeza
del oleaje devorador de barcas
de la espina profunda en el beso a la carne
de los huesos mordiscados por la hiena desesperación
en tu grito cetáceo me despierto
devórame
que mi aullido de mono te acompañe
aunque caries, aunque obsceno resto
que enjuagar de entre tus dientes
muérdeme, piérdeme
poesía del terror de estar callado:
en tus garras encomiendo
el pichón cansado de mi espíritu
No hay comentarios:
Publicar un comentario