9 abr 2020

No consigo escribir, se me ha secado
la lengua de los dedos, me rehuye
la palabra en cada esquina, y la persigo,
con la desesperanza del cazador novato;
he perdido un amor, siete monedas, me sangran las encías,
me ha perseguido un perro por la calle,
y aún así, pareciera que la grieta es mayor
que uno mismo, una boca insaciable
que se ha tragado las ganas de escribir, lo que de humano
y enloquecido quedaba en mi equipaje


y mientras tanto, el mundo arde y se retuerce sobre sí mismo,
babosa bañada en sal, agonizante bestia,
y algo de mí se duele en los rincones más turbios
de mí entraña, y me nombra y dice es urgente salir
a conquistar las calles, a romper la noche empeñada,
que el cadalso, la prisión, la desventura, son apenas frutos,
que el mundo se retuerce bañado en su jugo gástrico,
qué es bestia y agoniza, y hay que vencer

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