izó, rauda, la lluvia sus banderas.
Yo canto con la voz sin soldaderas,
con ripio monocorde y dos violetas.
Qué bravo, el frío de las quimeras
al marcharse, qué frágiles cometas
en el cielo infantil, y qué coquetas
las niñas en el parque, qué extranjeras.
Qué húmedo, el beso de la tarde,
qué rojo, el tramposo lenguaje
de tu espejo: afuera llueve y arde
un recuerdo de nosotros. No rebaje
nadie a lágrima o reproche mi elegía.
Vino el invierno, besó mi frente, sonreía.
al marcharse, qué frágiles cometas
en el cielo infantil, y qué coquetas
las niñas en el parque, qué extranjeras.
Qué húmedo, el beso de la tarde,
qué rojo, el tramposo lenguaje
de tu espejo: afuera llueve y arde
un recuerdo de nosotros. No rebaje
nadie a lágrima o reproche mi elegía.
Vino el invierno, besó mi frente, sonreía.
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