en tu costado, amor, se dormirá mi beso, en tu costado
navegará el rizo de mi fuego su extravío
en cada lluvia mi pecho escuchará tu risa, en cada arroyo;
la tarde, cada tarde, besará tus senos en la ducha:
recordarás la caricia apresurada del amante,
aunque ya no sepas pronunciar su nombre de piedra o de hierba seca:
muere la tarde como una vela al final de la cuaresma,
[algo de mí, desobediente, busca tu aroma en las piruetas de la brisa,
[algo de ti muerde mi espalda,
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