9 abr 2020

Ausencio va por la calle, empapado. Sube, le dice el hombre de la camioneta. Cruzan algunas palabras, dicen mucho sin decir realmente nada. Chancean. Pa dónde, cabrón? Ya pa que vas a tu casa, ya está cuidándola el sancho. Ora, si no le alcanza no reparta, compadre.
Ausencio abre su chamarra. Aparecen unos polluelos. Te los robaste, acusa el de la camioneta.
No, 'onde vas a creer? Si son mi familia. cómo van a ser tu familia, le reviran. Sí, mira: venía yo caminando bajo la lluvia cuando me vieron pasar. Y gritaban 'tío, tío, tío!'. Y ni modos de dejar así a la familia, a la buena de dios. Pos no.

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