enfebrecido a copas de ron y boleros,
creo que llamé a mi padre entre la bruma,
para decirle cuánto hemos perdido
pero mi palabra no supo hallar su oído;
creo que llegó a sentarse a mi costado
la madrugada, para escucharme conjugar
el verbo amargo de la venganza incumplida,
supongo que ahora mismo mi fantasma
flota sobre las olas, mientras yo me alejo
entre carreteras intrincadas, y soles de plomo
o hierro lacerado, y digo adiós,
y no hay gaviotas en el puerto
flota sobre las olas, mientras yo me alejo
entre carreteras intrincadas, y soles de plomo
o hierro lacerado, y digo adiós,
y no hay gaviotas en el puerto
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