Para marcar las huellas sobre el invierno,
para encender el fuego de la hoguera,
para dejarse envolver por el vendaval de octubre,
para ahuyentar las moscas de la dulce putrefacción,
para dejar como un sombrero, olvidada,
en el transporte público, la enfermedad,
para arrojarse de los acantilados y de los campanarios,
ave o suicida, hombre o deshielo,
para cruzar las avenidas de la noche,
para asistir al derrumbe del miedo,
para ponerle camisa de fuerza a la tristeza,
para asentarle bridas al potro de la angustia,
para dejar crecer el musgo de la primavera,
para salvarse del incendio, el agua de tu abrazo
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