30 abr 2020

ya no hay rocas, señores
ni desierto alucinante
todo lo ha devorado el tiempo
su fauce enrojecida, su luz
sin tiempo, y no hay estrella
donde caerse incierto
esta noche en medio de la noche
el rugimiento de las horas,
la casa desvencijada, pobre,
amontonamiento de astillas,
ha dicho nada

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