24 abr 2020

Cómo decirte, corazón, que desfallezco en el dolor
bajiventral de saberte ajena ya,
cómo explicarte la conjunción de volcanes,
este romperse milenarias rocas de paciencia,
este bramar de bestias encabritadas,
que rompen cadenas, evaden jaulas,
saltan por encima de cualesquier cerco,
cómo te explico, pues, este enturbiarse de aguas,
esta catástrofe en los eriales del pecho,
la pequeña, decisiva muerte que clava sus incisivos
en mi hombro, esto, que otros llaman celos,
y yo no sé llamar sino cataclismo, herida para siempre abierta, supurante

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