Hoy ha muerto un amigo. Hace años que
no lo veía. La última vez, apareció de improviso en la casa de mi madre.
Compartimos una cerveza. Por los buenos tiempos, dijimos mirando al
horizonte. La pequeña comunidad ya estaba recogida, bajo sus techos de
losa, paja, láminas de zinc y miedo.
Era nochebuena, no pasaban de
las diez de la noche pero todo estaba en silencio. Los tragos nos
pasaron lentos, fríos, por la garganta. Volvimos a decir salud, qué
locura, no? Sí, está muy cabrón. Pero tú eres compa, me dijo, contigo no hay problema.
Luego se fue, llevándose dos cervezas más.
Hoy me llamaron para decir que ha muerto. Encontraron su cuerpo en las
antenas, a unos treinta kilómetros de casa. Unos ochocientos metros más
arriba en la escala del nivel del mar.
Pero no quiero errar el verbo. El 'Askis' como le decíamos, no murió. Lo mataron.
En un territorio disputado hace al menos seis años por el narco, estas
noticias ya no hacen mella, uno se acostumbra, tal vez, a contabilizar
mecánicamente los amigos, los vecinos que se han ido. Aprende a
distinguir qué grupo tiene el control o está a punto de perderlo, y en
cuál juega cada conocido. Una desproporcionada tarea de supervivencia.
No se desconfía del vecino, como en la urbe, porque se piense que puede
ser gandalla y robarte el tanque de gas, o el celular. Se desconfía de
todo, porque el otro puede estar en la nómina del grupo rival, o tratar
de zanjar una vieja disputa acusándote, calumniándote de ser dedo con
algún sicario, muchachitos embotados por la coca y la adrenalina que les
da una 9mm que muchas veces ni tan siquiera saben usar. Desconfiar de
todo porque la vida está en juego. Porque un día de estos puedes
amanecer haciendo parte de la decoración de los basureros municipales o
un montón de carne en la que practicar las habilidades de carnicero. Se
desconfía de la propia sombra, y a quien se le da la confianza, se le
entrega hasta la vida.
Dijeran por ahí, cada vez más la muerte se
parece a la propia, los muertos ya no son los extraños, el viejo
cascarrabias de la esquina.
Pasarela de difuntos urgentes, vida loca.
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