que el recuerdo de mujer tienda la red de su hilo
sobre tu carne sin luz, puedes abolir la fatiga
y permanecer tumbado, necio, sobre el riel de los días,
sin locomotora a tus espaldas dirás la soledad es una rama
de abeto que se desprende y cae interminablemente ;
puedes beber el agua turbia del desvelo, hacer nudos
con la lengua puesta sobre el hielo, parsimonioso,
tomar el talle de la miseria y bailar su tango, puedes
hurgar entre los papeles enmohecidos del destino,
hallar las propiedades ocultas de la nada,
y adosarlas a tu erial de mórbidas derrotas
a fin de cuentas, el héroe de la historia
puede también ser aplastado en su minúscula
condición de peón en el juego del azar,
pero puedes intentar, muchacho, fingir
que palpita un corazón bajo tu pecho,
que desconoces la maquinaria del terror y del insomnio
puede también ser aplastado en su minúscula
condición de peón en el juego del azar,
pero puedes intentar, muchacho, fingir
que palpita un corazón bajo tu pecho,
que desconoces la maquinaria del terror y del insomnio
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