1 may 2023

 

no diré que algo se ha roto
tampoco nombraré a la grieta
yo hablo de los fantasmas, de las cosas
que inevitablemente se desvanecen
a las puertas siempre abiertas del deseo
 
no diré que me ronda como un buitre la tristeza
que su hambre espera que cierre los ojos
para devorar la flor intestina de mi querencia
 
porque nada se ha roto en esta noche
acaso el apagado sonido de las catedrales
se haya olvidado de marcarle el paso a la niebla
pero nada se agrieta, ningún muro:
no crece en este patio desolado ninguna hiedra,
no hay araña que teja su tela en las esquinas
de este abril enloquecido, ciego
 
tal vez haya querido hablar de la casa
donde creció el limonero enano de mi infancia
o del fantasma que dejé sentado en la azotea
y que mira incesante, insistente, el horizonte
en un pueblo que desaparece, y en ese rincón del mundo
ese fantasma que tiene mi rostro es lo único certero
cuando lo demás se desvanece a las puertas
enrevesadas del deseo y ladro y nadie acude
 
2020/04/06

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