Cuando años después me envió un mensaje que decía "por fin te olvidé", no pude evitar reírme tras recordar ese verso con el que Borges comienza 'Everness': Sólo una cosa no hay, es el olvido.
Un momento más tarde la risa se transformó en seriedad y una extraña melancolía. Había recordado esa otra frase, también borgeana que dice 'el olvido es la única venganza y el único perdón'.
Ya no sabía si por fin me había perdonado o si por el contrario su venganza apenas comenzaba.
2020/03/12
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